Las Olas del Feminismo … ¿Hasta dónde llegan?

Por:  Claribel Maldonado, Mujeres por Puerto Rico

 

En una pasada edición les hablé de los nobles inicios del movimiento feminista para el siglo 19.  Mujeres libertarias y cristianas buscando justicia, pero sobre todo un bienestar social común para todos: hombres, mujeres, niños, etc.

Sabemos que eso cambió para la Segunda Ola del Feminismo (1960’s – 1970’s) donde se socava a la sociedad con la misandria (el odio a los hombres mas) amparándose en la realidad del patriarcado o dominación masculina.  Se abrió paso a los derechos reproductivos.  Ya liberadas las mujeres para escoger eficientemente si ser o no ser madres, se adelanta la causa de “ser como los hombres” aunque los detestemos... y al no parir, nos igualamos a ellos. En fin, una generación de absoluta incongruencia y contradicción.  Debido a esas contradicciones, se creó en su segunda etapa dos vertientes de feminismo: 

(1)  El feminismo de la diferencia, que parte de la diferencia sexual y busca profundizar en la esencia femenina como una superior a la masculina. 

(2) El feminismo de la igualdad, plantea el reconocimiento de los espacios de igualdad, su agenda es de  derechos políticos, civiles y educativos.   Este se caracterizó por la lucha a muerte por el derecho al aborto y termina con la famosa “liberación femenina” que al parecer el tiempo nos ha dicho que ha “liberado” a más hombres (de sus responsabilidades) que a las mujeres y ese es otro tema de investigación y discusión.

De los dilemas surgidos durante la segunda ola del feminismo se evoluciona hacia la Tercera Ola del Feminismo o Feminismo de Tercera Generación.  Actualmente, ya no se queda en feminismo de tercera generación:  ya se está hablando de una Cuarta Ola y del “Ciberfeminismo” (feminismo cibernético). 

Hablemos del feminismo de tercera generación

De la Tercera Ola del Feminismo entre las décadas de 1980’s y 1990’s, surge el feminismo cultural: Eco-feminismo, feminismo lesbio, feminismo de género, y se abre un fuerte debate sobre la prostitución, la pornografía y el libertinaje.  Se critica la postura elitista, universalista, racista, heterosexual y poco abierta a la pluralidad cultural, racional y sexual.  Sus propulsoras son las nacidas entre los 1960 y 70’s, denominadas como generación X.  La generación X surgió de unos estudios en Inglaterra que reflejaron en entrevistas con  jóvenes nacidos entre el ’64 y el ’74 tendían a convivir antes de casarse, a rechazar la monarquía, a irrespetar a sus padres y se encontraban en una transición generacional carentes de identidad social y abrazan el pluralismo como máximo valor.

El feminismo de la tercera generación se caracteriza por: 

(1) Diversidad de las Mujeres y Preferencia Sexual – Perspectiva de Género,

(2)  Abrazan la maternidad (“baby love”)  y la femineidad (cultura “girly”),

(3)  Rechazan y discriminan contra los aventajados económicamente de raza blanca y los mayores de 40 años de edad,

(4)  Ponen los issues sexuales al mismo nivel y valor que los issues económicos y políticos en términos de su defensa  o causa social.  El sexo es su bandera:  hablar de sexo y sexualidad es hablar de equidad (equidad sexual = equidad social),   

(5)   El opresor no solamente es el patriarcado sino todo el que rechaza su diversidad.  Uno de sus lemas de activismo es:  “Política Sexual – Porque tu habitación no es el único lugar para ser sexualmente activo.”

En Estados Unidos el feminismo de tercera generación tiene tres principales portavoces:  Rebecca Walker, Jennifer Baumgardner y Amy Richards.  Rebecca Walker quien se autodenomina como la portavoz de la tercera ola del feminismo en Estados Unidos,  levanta la organización Third Wave Foundation (TWF).  Es hija de la afamada autora de la novela “The Color Purple”, Alice Walker, ganadora del premio Pullitzer y llevada al cine por la productora Oprah Winfrey y protagonizada por Whoopi Goldberg.  Su padre, un famoso abogado liberal de los derechos civiles, Mel Leventhal, de quien Rebecca se quitó el apellido pues era símbolo de la raza judía y blanca.   Sus padres, un matrimonio inter-racial (blanco y negra) tuvo muchos problemas de ajuste en tan tormentosos tiempos  de luchas raciales y terminaron en el divorcio.  El llamado “black power”  se impuso a la “integración” y la pareja terminó en divorcio.  En realidad las verdaderas causas del divorcio de una pareja son más complejas que las luchas de poder ideológico y le damos el beneficio de la duda al motivo público de dicha separación.  La niña Rebecca pasaba dos años con su madre escritora en la costa oeste y dos años con su padre abogado liberal en la costa este y el resultado desastroso fue una niña que no pudo asimilar los procesos y creció totalmente confundida en cuanto a cómo definirse racialmente, socialmente y luego, sexualmente.  No se sentía completamente amada ni dirigida por ninguno de sus padres, buscó del hinduismo profundamente y se declaró públicamente bisexual.  Crió el hijo biológico de su pareja femenina por muchos años, pero en los últimos años se unió a un hombre de fe budista con quien ha procreado un niño varón.  En su búsqueda de la verdad, Rebecca expresó:  “Durante ese período (en el hinduismo) estaba sumergida bajo el nombre de Satya, no solamente porque el mismo significa Verdad, lo que estaba buscando en ese tiempo.  No necesariamente una verdad externa, pero mi propia verdad, mi propia claridad, mi propio sistema por el cual vivir.”  Como vemos, el trasfondo de esta mujer que el Times Magazine ha considerado como la mujer más influyente menor de cuarenta años en Estados Unidos, es muy triste... y sus decisiones desacertadas junto con su definición personal de la verdad no son el mejor modelo para nuestras nuevas generaciones. 

Rebecca Walker junto con Amy Richards y otros lideran la Third Wave Foundation que promulga en su estructura mandatos como los siguientes:

“Nosotros construimos una organización con ciertos mandatos estructurales, de modo que nunca será conducida (liderada) por:  (1) personas que no sean de color, (2) que sean mayores de cuarenta años de edad, (3)  que no sean por lo menos concientes de las necesidades de los GLBT(gays, lesbianas, bisexuales, transexuales/transgénero).”  La TWF define esa estructura dentro del concepto de verdadera diversidad (“true diversity”).

O sea, que las autoproclamadas ideólogas del feminismo de tercera ola o feministas del género, son el perfecto ejemplo de la Intolerancia

(1) no blancos, ni despintados,

(2) no viejos (definen como viejo mayor de 30),

(3) no heterosexuales o por lo menos si lo son, que sean 100% afines con las causas GLBTT. 

Lo peligroso de esta fundación, es que su objetivo de mercado (“target”) son jóvenes de ambos sexos, sean “straight” o de diversidad de preferencia sexual entre los 15 a 30 años.   

Para Amy Richards, co-fundadora con Walker de la TWF, hay muchas maneras de ser sexual:  “el atletismo es sexy, el tener diferentes tipos de cuerpos es sexy y la androginia es sexy.”  La definición de androginia es:  Selección de una conducta masculina o una femenina según las circunstancias; la andorginia no considera que haya comportamientos propios de cada sexo.  Un adrógeno es como se describe a una persona que tiene rasgos externos que no corresponden exactamente con los de su propio sexo.  La cultura “punk” de los ochenta nos vendía ese concepto como una expresión de arte y más antiguamente el personaje de circo que por un lado de su cuerpo era mujer y por el otro varón.

La tercera portavoz, Jennifer Baumgardner, es profesora universitaria de la Universidad Estatal de Louisiana.  Es una dama super-femenina y dotada de atractivo físico digno de una modelo de revista y del “girly culture”.  Revistas muy comerciales como Redbook, Glamour, Marie Claire y Elle le publican sus artículos y promueven sus campañas.  Practica en la Escuela de Ecología de la Familia, Niños y Ciencias del Consumidor.  Dentro de la Tercera Ola es del grupo que se denomina eco-feminismo.  Así que cuando escuche el término ecología de la familia, levante sus radares intelectuales y espirituales para discernirlo.  Las sutilezas son peligrosas, porque esta portavoz  que es agradable a la vista y a los oídos para muchas jovencitas, abraza las causas pro-niñez, pero al final es una defensora clara de la bisexualidad.   Baumgardner hizo co-autoría con Amy Richards en el libro:  Manifesta:  Young Women, Feminism, and the Future.  Texto que le hizo camino a su más reciente libro:  Look both ways:  Bisexual Politics.  Su protesta:  la bisexualidad está siendo marginalizada injustamente tanto por los heterosexuales como por los homosexuales y lesbianas.  Una de sus más fieles relacionistas públicas es la autora de los Monólogos de la Vagina:  Eve Ensler.  Baumgardner es la autora de la campaña “I had an abortion”, que junto con Planned Parenthood (organización pro-aborto), promueven hablar públicamente del aborto en términos positivos. Hablan que aun cuando su experiencia fue difícil, al final es un derecho al que no están dispuestas a renunciar y fue una buena decisión.  Obviamente, dejan fuera al otro lado de la moneda que quedó devastado, mutilado emocional y físicamente; sin mencionar la otra porción de mujeres que no han logrado el sueño de ser madres y su sufrimiento de continuos abortos espontáneos naturales porque sus entrañas ya están incapacitadas por los procedimientos previos.

Ahora, como estas damas (Rebecca, Amy y Jennifer) están entrando en los cuarenta, ya se está hablando de un Feminismo de Cuarta Ola (2000, hasta el presente):  el feminismo transexual.   Su agenda: derechos culturales, sexuales y reproductivos.  En otras palabras:  “Perspectiva de Género Perfeccionada y Mejorada.”

En adición, se está cuajando el llamado Feminismo Cibernético.  Este está basado en la teoría del Cyborg (que más bien es un “SciFi” o ciencia ficción).  El Cyborg es mitad hombre y mitad máquina, pero al punto de que no se distingue si el hombre es realmente hombre o realmente máquina... es una Identidad Genérica.  Si observamos los muñecos animados actuales y los juegos de video, tendremos una idea de esto.  En resumen, las cyberfeministas utilizan ese concepto genérico para tornar borrosos los límites sociales “impuestos”... como ven:  pura perspectiva de género del siglo XXI.

Amigos, estemos bien pendientes a estas evoluciones.  Nuestros niños y jóvenes la están respirando todo el tiempo por los diferentes medios culturales y académicos posibles.  Las universidades son las incubadoras de este pensamiento y el dominio de las escuelas desde el nivel pre-escolar es el sueño del “proyecto transformacionista” de currículos al nivel mundial.

         Es mucha la información disponible.  Como defensoras de las causas femeninas en beneficio de la humanidad y no de unos pocos, procuremos educarnos.  En una futura ocasión, presentaremos cómo estos movimientos han logrado posicionarse en las esferas sociales y académicas, cómo logran financiamiento, y cómo han creado su otro caballo de troya:  el proyecto educativo transformacionista.  Es un honor, poder haber contado con tu atención a esta lectura.  Cualquier comentario lo puedes hacer llegar a:  mppr_educación@yahoo.com.