Los Evangelios Gnósticos:
¿Amenaza para la fe cristiana?
Por: René
X. Pereira
Alguien ha dicho que los eventos históricos
son cíclicos, es decir, que se repiten con el tiempo. En el aspecto de las
herejías esto es muy cierto. La inmensa mayoría de las nuevas doctrinas que han
aparecido en tiempos modernos no son sino refritos de antiguas y viejas
herejías que en siglos pasados amenazaron con minar las doctrinas fundamentales
del cristianismo ortodoxo. En días recientes, con la promoción de National
Geographic del “Evangelio de Judas” y la famosa novela de Dan Brown, “El Código
DaVinci” que hace alusión al “Evangelio de María Magdalena” se ha levantado una
ola críticas y alegaciones de que la iglesia cristiana ha conspirado durante
siglos para ocultar aspectos de las enseñanzas de Jesucristo que echan por
tierra sus enseñanzas históricas.
Si echamos un vistazo a la historia temprana
de la iglesia cristiana, veremos que los primeros cinco siglos de su historia se
caracterizaron por la embestida constante de doctrinas que atacaban aspectos
importantes de la teología bíblica, como la divinidad de Cristo, su humanidad,
y la doctrina de la Trinidad. A continuación veamos una tabla comparativa de
las herejías más importantes que surgieron en los primeros cinco siglos[1].
|
Grupo |
Tiempo |
Naturaleza
Humana |
Naturaleza
Divina |
Concilio
Eclesiástico |
|
Docetistas |
1er Siglo |
La
negaban, decían que Jesús solo tenía “apariencia” de humanidad |
La
afirmaban |
|
|
Ebionistas |
2do Siglo |
La afirmaban |
La
negaban. Decían que Jesís era un hijo natural de José y María |
|
|
Arrianos |
4to Siglo |
La
afirmaban |
La
negaban. Jesús no era eterno. Era similar pero no igual a Dios. |
Condenados
por Concilio de Nicea en el 325 |
|
Apolinarianos |
4to Siglo |
El
logos divino reemplazó al espíritu humano. |
La
afirmaban |
Concilio
Constantinopla, 680 |
|
Nestorianos |
5to Siglo |
Cristo era dos personas |
Calcedonia,
451 |
|
|
Eutiquianos |
5to Siglo |
No
totalmente humano |
No
totalmente divino |
|
|
Ortodoxia
(Verdad) |
|
Perfecta
Humanidad |
Deidad
Total |
Definido
en Calcedonia 451 |
Entre los que cuestionaron y negaron la
doctrina cristológica estuvieron los gnósticos. El gnosticismo surgió tan
temprano como en el año 90-100 d.c. y alcanzó hasta el siglo IV de la era
cristiana. Los gnósticos creían que el espíritu era bueno y la materia era mala
por lo cual rechazaban totalmente la doctrina de la. De manera que asumieron
dos posiciones principales. De un lado los gnósticos docetistas que afirmaban
que Jesucristo era totalmente divino y su aspecto humano era una mera
apariencia, o sea, que no era de carne y hueso. De otro lado estaban los
gnósticos ebionistas que sostenían que Jesucristo era simplemente humano y no
era divino.
Los gnósticos creían que la clave de la
salvación radicaba en lograr obtener un conocimiento especial y oculto al resto
de las personas, de ahí su nombre “gnosticismo” de “gnosis” que significa
conocimiento. Los gnósticos escribieron varios evangelios apócrifos empleando
el “pseudoepígrafe” esto es, la práctica de firmar sus escritos con nombres de
personajes bíblicos conocidos, para así darle a éstos credibilidad y aceptación.
Entre estos se encuentran algunos evangelios como el de Tomás, el de María
Magdalena, y el de Judas. Los adversarios de la fe cristiana, en su empeño de
desvirtuar y debilitar sus doctrinas principales se han dedicado con gran
ahínco a traer nuevamente estos escritos apócrifos que la iglesia en su momento
refutó y rechazó. El Evangelio de Judas, alegadamente escrito por el infame
discípulo que traicionó a Jesucristo, presenta una nueva versión de los hechos.
Según el documento, Judas Iscariote no traicionó a Jesús, sino que éste último
le encomendó la misión de entregarle para cumplir así lo que los profetas
habían escrito siglos antes. En otras palabras, Judas no hizo sino aceptar la
difícil encomienda de convertir a Jesucristo en mártir y salir él con la pero
parte ante los seguidores del Galileo. Este seudo evangelio presenta a Judas
como el héroe, como un paladín entre los otros discípulos.
La realidad, sin embargo, es que este
escrito no es un descubrimiento nuevo. Uno de los padres de la iglesia, Ireneo
de Lyon, hizo referencia al mismo, declarándolo herético, para el siglo II. Sin
embargo el documento se creía perdido hasta que fue descubierta una copia en
papiro en Egipto, en Nag-Hammadi en el 1945 y publicados en inglés en el 1970. El
rollo que contiene el llamado “Evangelio de Judas” fue fechado utilizando el
sistema de la prueba de Carbono 14, y se determinó su fecha cerca del año 300
después de Cristo. Se cree que el documento fue originalmente escrito para el
año 170 al 178 d.c. Esto es importante ya que se trata de un documento
demasiado tardío en comparación con los evangelios canónicos, que están
fechados entre el 50-95 d.c. En efecto, este documento corresponde a una serie
de escritos similares atribuidos a la secta de los gnósticos que floreció en
Palestina y Egipto para esa época y que fue combatida y rechazada por los
cristianos y los escritos patrísticos.
¿Por qué entonces Nacional Geographic
anunció esto con tantos bombos y platillos? La realidad es que muy pocas
personas están familiarizadas con la historia de la iglesia durante esos siglos
y los movimientos sectarios que surgieron durante los mismos. Obviamente se
trata de un intento de causar conmoción y sembrar dudas en personas que no
tienen mucha información sobre el tema, además de avivar las críticas de los
escépticos contra la uniformidad de las enseñanzas cristianas históricas.
También se trata de un elemento publicitario para generar ganancias a esta
organización ya que definitivamente el tema atrae la curiosidad de millones de
personas. Sin embargo, la estrategia puede resultar contraproducente ya que los
investigadores serios y conocedores del tema tienen que reconocer que este tipo
de documentos pseudoepígrafes no pueden de ninguna manera echar por tierra las
enseñanzas del cristianismo histórico. Para comenzar, la cantidad de documentos
del “Evangelio de Judas” que han sido hallados es demasiado poca, a diferencia
de la gran cantidad de manuscritos canónicos que existen. Esto permite que los
canónicos puedan ser confrontados con miles de copias manuscritas que permiten
la depuración y acercamiento al texto original (ya que no existen los manuscritos
originales de la Biblia), no así la gran mayoría de los escritos apócrifos.
Como lo explica el Dr. José R. Martínez Villamil en su escrito para Mente abierta[2]:
“¿Por qué es esto
importante? Mientras más cercanos a los acontecimientos que narran, más fieles
se supone que sean los documentos. Esto se presume así por la posibilidad de
constatación por testigos presenciales (en el caso que el lapso entre el hecho
y el registro histórico sea pequeño). También mientras menos tiempo haya
transcurrido entre los hechos y la composición del documento en cuestión menos
corrupciones se esperan que existan a causa del proceso de reproducción
manual.”
Existe
gran similitud en el caso del “Evangelio de María Magdalena” mencionado en la
obra de ficción de Dan Brown titulada “El Código Da Vinci. Solo que en este
caso el asunto aún es más ilusorio que el
anterior ya que se trata de la invención de la mente de un escritor novelístico.
Sin embargo aún así algunos que leen esta novela
que
goza de tanta popularidad, piensan que lo que la misma
afirma es cierto. Pero ha salido a la luz la posibilidad de que Dan Brown haya
plagiado las ideas de otro escritor que empleó el mismo argumento en un escrito
anterior. A la fecha de este escrito el asunto se discute en los tribunales
británicos. Este otro escrito apócrifo hace alusión a que Jesucristo sostuvo
relaciones íntimas con María Magdalena y engendraron hijos. Esta mujer, según
el relato de Brown era en realidad el tan buscado santo grial, ya que ella era
la vasija que contenía en su seno la sangre de Cristo al llevar en ésta su
progenie.
Se han podido encontrar varias fallas en los datos contenidos en la novela de Brown que demuestran su falta de erudición y conocimiento en los datos históricos sobre los hallazgos de los manuscritos gnósticos y otros elementos.
Todo esto demuestra sin duda alguna que,
contrario a las alegaciones de Dan Brown de que, y cito: “todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y
rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces”, muchas de sus
descripciones y argumentos son realmente ficticios y especulativos.
En resumen, debemos establecer con claridad
la poca credibilidad e historicidad que presentan estos manuscritos anunciados
con tanta pompa por los detractores de la fe cristiana. No se trata de un
asunto de fe de nuestra parte. En este caso, la evidencia histórica seria y
objetiva está de nuestro lado. Como sostiene el Dr. Martínez Villamil: “La inmensa mayoría de los eruditos
(cristianos o no) están de acuerdo en que los Evangelios bíblicos fueron
escritos en el Siglo I. Marcos, el primero, fue escrito alrededor del año 60 d.
C. Y Juan (el último de los cuatro) entre el 90 y el 100 d. C. De la misma
manera, los llamados Evangelios Gnósticos han sido fechados en los siglos II,
III y IV. El más temprano, el Evangelio de Tomás, ha sido fechado alrededor del
año 150 d. C. Como podemos ver, la diferencia en la fecha de composición entre
los evangelios “canónicos” (aceptados por la iglesia) y los “apócrifos”
(rechazados por la iglesia) es de 100 años o más, una diferencia considerable.” [3]
Lejos de representar una amenaza para los
postulados cristianos, estos escritos comprueban que desde sus comienzos el
cristianismo ha sido objeto de ataques despiadados y sistemáticos con el fin de
socavar sus cimientos y minar su credibilidad.
Sin embargo, existe una gran realidad.
Vivimos en tiempos donde la inmensa mayoría de las personas carecen de un
conocimiento básico de la historia del cristianismo y no pueden diferenciar
entre lo que es el evangelio canónico de Juan y el de Judas. No solamente a
nivel secular, sino también entre los mismos cristianos existe este
desconocimiento. Por esta razón es necesario educar al pueblo cristiano de
manera que podamos ofrecer respuestas sólidas y bien argumentadas para contestar
con sabiduría y mansedumbre estos ataques. Como afirma Chuck Colson, "Podemos vernos
tentados a enojarnos con National Geographic y la prensa liberal por traer esto
en pleno período de semana santa, pero no lo hagamos. En lugar de ello
utilicemos la atención de los medios a este asunto para desenmascarar a los que
pretenden desprestigiar la fe cristiana y demostrar con el peso de la prueba que
el evangelio de Judas y el Código Da Vinci no es sino mera ficción y fantasía
que carece de base histórica." Claro está, el que es escéptico por elección, se pegará de cualquier cosa para justificar
su incredulidad, y eso para nada debe extrañarnos. Sabemos que a la postre la
verdad saldrá a relucir y los que han tratado de opacarla quedarán el vergüenza.