La importancia de una cosmovisión bíblica
2
Timoteo 4:1-5
(Pastor
René X. Pereira)
Como pastor yo tengo una
gran responsabilidad delante del Señor. Es mi deber, y de ello tendré que
rendir cuentas al que me llamó, de darle a esta iglesia el alimento espiritual
sano y puro para que cada uno de ustedes pueda crecer y madurar en la fe y
aquellos que se acercan y aún no han conocido al Señor, puedan oír el evangelio
y puedan creer en él. Yo no vengo a hablar por hablar, ni a traer palabras de
hombre, ni a entretener a la audiencia. Tampoco es mi función traer palabras
que agraden a los oídos de la gente para que se sientan bien.
Hoy día se han levantado
predicadores cuya meta es atraer personas, llenar auditorios. Son como los
políticos cuando se acercan las elecciones que van a decirle al pueblo lo que
el pueblo quiere escuchar para que voten por ellos. Para eso hacen encuestas y
tienen asesores profesionales que les preparan sus discursos con un contenido
que les favorezca su imagen. Detrás de todo eso está el interés de conquistar a
las masas para que el día de las elecciones le den su voto, y después se
olvidarán del pueblo de de muchas de las promesas que hicieron. Hoy día hay predicadores
cuyos mensajes van dirigidos a agradar oídos y a conquistar seguidores. Cuando
hablan desde los púlpitos evitarán utilizar palabras que le puedan resultar
chocantes y molestosas a los oyentes.
El resultado de esto es que
muchos llamados creyentes en la actualidad carecen por completo de una cosmovisión
bíblica. Una cosmovisión es la combinación de todo aquello que uno cree que es
cierto, y eso que creemos se convierte en la fuerza motora que impulsa nuestras
decisiones, emociones y acciones. Por consiguiente, afecta nuestra respuesta a
cada área de nuestra vida. Tú tienes una cosmovisión bíblica cuando lo que
impulsa tus acciones, tus decisiones y tus emociones proviene de una mente
fundamentada sobre la palabra de Dios. Cuando usted cree que la Biblia es
completamente cierta, entonces permite que sea ella la base de todo lo que
usted piensa, dice y hace.
La encuestadora
norteamericana Barna Group realizó
una encuesta en los E.U. en 1984 a personas que
afirmaron ser nacidas de nuevo. Solo un 9% de los encuestados demostraron en
sus respuestas tener una cosmovisión bíblica. En 1999 se repitió la misma
encuesta y en esa ocasión la cifra fue de solamente un 4%. Vamos a ver las
preguntas que se le hicieron a los encuestados:
1. ¿Existe la verdad
moral absoluta?
2. ¿La verdad moral
absoluta está definida por la Biblia?
3. ¿Vivió Jesucristo
una vida totalmente sin pecado?
4. ¿Es Dios el
Creador Omnisciente y Todopoderoso del universo y todavía gobierna sobre el
mismo?
5. ¿Es la salvación
un regalo de Dios que no puede ser ganado por nuestro esfuerzo?
6. ¿Es Satanás un
ser real?
7. ¿Tienen los
cristianos la responsabilidad de compartir su fe con otras personas?
8. ¿Es la Biblia
confiable y acertada en todas sus enseñanzas?
Si usted contesta que sí a
cada una de estas preguntas, sepa que solamente el 4% de los cristianos en los E.U. lo hizo. Yo no sé como saldría esta encuesta en Puerto
Rico, pero pienso que debe estar por ahí también.
Cuando Pablo le escribió a
Timoteo le advirtió sobre esto. Le dio instrucciones claras y específicas de
que se cuidara de predicar la Palabra y exhortar con toda paciencia y doctrina.
Y le dijo por qué. Porque vendría tiempo cuando (y cito la versión Dios habla
Hoy) “la gente no soportará la sana
enseñanza; más bien, según sus propios caprichos, se buscarán un montón de
maestros que solo les enseñen lo que ellos quieran oír. Darán la
espalda a la verdad y harán caso a toda clase de cuentos.”
Hay personas que no soportan
y no quieren escuchar la sana enseñanza. Y la razón es que esa Palabra les pone
el dedo en la llaga y les expone ante la luz sus malas obras. Así lo dice Juan
3:20-21… Oiga, y hay personas dentro de las iglesias que están en esa misma
condición. Y prefieren buscarse maestros que les enseñen lo que ellos quieren
oír (ej. Los maestros de la prosperidad).
Y otros por ignorancia, por
falta de una formación bíblica sólida, siguen toda clase de cuentos. Muchos
cristianos van por la vida sin reconocer que sus cosmovisiones personales han
sido afectadas por el mundo secular. Y todos tenemos que estar preparados
porque a través de los medios y otras influencias, se afecta nuestra manera de
pensar mucho más de lo que nos podemos imaginar. Somos llevados cautivos por
filosofías huecas y engañosas que dependen de las tradiciones humanas, conforme
a los rudimentos del mundo y no según Cristo (Col. 2:8).
Sin embargo, aprendiendo,
aplicando y confiando en las verdades de Dios en cada área de nuestra vida (sea
viendo una película, criando a nuestros hijos o trabajando en la oficina),
podemos desarrollar una fe profunda que pueda resistir la gigantesca ola de
ideas anti-bíblicas que plagan nuestra cultura. Si
capturamos esa cosmovisión de Dios y confiamos en ella de manera firme,
entonces comenzaremos a tomar decisiones correctas en cara renglón de nuestras
vidas.
Les voy a dar una
declaración bien importante: Si tú no
estás poniendo en práctica la Palabra de Dios en tu diario vivir, la realidad
es que tú no crees que esa palabra es importante para ti. Cuando una cosa
es importante y valiosa para ti, tú te aferras a ella y le das importancia, y
más cuando de eso depende tu felicidad y tu bienestar; ¿me estás siguiendo? Por
ejemplo: ¿qué tú haces si vas caminando por la calle y te encuentras con un
billete de 20? ¿Por qué te detienes y lo recoges? (Prov. 2:1-7, 8:10-12). Dios
dice claramente que tu bendición y tu felicidad está en conocer y poner en
práctica su Palabra como fundamento de tu vida. Si en realidad no creemos la
verdad de Dios y no la practicamos en nuestro diario vivir, entonces nuestro
testimonio al mundo será uno confuso y sin autoridad ninguna.
Llamado a compromiso y
decisión: ¿Tu vida, está funcionando bajo una cosmovisión bíblica? ¿En otras
palabras, lo que tu haces, las decisiones que tomas, tu manera de manejar el
dinero, criar a tus hijos, etc., opera bajo los principios de Dios? (hablo con
aquellos que han nacido de nuevo.) Si no
opera así, ¿qué vas a hacer? Hay áreas de tu vida que no has querido someter a
la voluntad de Dios. Te voy a llamar a algo que no es agradable a la carne,
pero es necesario: ríndete por completo.
Si aún no te has convertido,
te invito a que comiences por el paso más importante. Tu vida no puede cambiar
si aún no le has entregado tu vida a Cristo.