1) ¿Qué es la “Teología liberal” o “Modernismo Racionalista” o “Racionalismo Religioso”?
Es la trilogía del error que
se define como las ideas o razones de los hombres que no han perseverado en la
doctrina de Cristo y se han rebelado contra la Palabra de Dios, aunque
presentadas en términos religiosos
de tal semblante, que, sin serlo, pasan por cristianas.
Es el maridaje entre una
religión sin sangre y una
ciencia sin espíritu, o sea,
entre una religión espiritualista
y una ciencia materialista.
Los teólogos liberales se han levantado contra la Ciencia de Dios; han
rechazado la ofensa de la Cruz y el Evangelio de la Salvación por la fe en la
sangre preciosa del Cordero Jesucristo, al que califican insolentemente de
CARNICERIA; han alegorizado o espiritualizado
los pasajes de las Escrituras en que se basan las doctrinas fundamentales del
Cristianismo, hasta volatilizarlos
o hacerlos desaparecer como hechos reales y de fe, presentándolos como si
fueron parábolas, leyendas o mitos. Por andar siempre del brazo con las teorías
pseudo científicas en boga que les atraen como la luz artificial a los
insectos, se dicen y desdicen a cada paso. La verdadera Ciencia, jamás podrá
rebelarse contra la Ciencia de Dios, pero la falsamente llamada ciencia, sí. (Ver 1ª Ti. 6:20, 21).
El creyente, reconoce su
propia limitación y se somete a la Palabra de Dios y halla que ésta es
perfectamente razonable y verdadera. El hombre de fe, humilde y agradecido,
razona y cree.
El teólogo liberal, en
cambio, se mide a sí mismo con la ancha medida de su sobreestimación personal,
no se somete a la Palabra de Dios y en su racionalismo religioso, sólo cabe lo
que su mente finita decide creer, una vez que ha juzgado con su corto alcance y
escaso juicio a las insondables razones de Dios y ha negado a muchas de éstas,
divinidad. El hombre orgulloso y sin fe, razona equivocadamente y niega. El
teólogo liberal es por ello un incrédulo que se dice creyente y pasa por tal
sin serlo.
Tomemos a Brunner, por ejemplo. Según se nos ha informado, sus libros
han sido traducidos aún más que los del mismo Barth.
Pues bien, el Dr. EMIL BRUNNER NO CREE EN LA INSPIRACION DE LA BIBLIA:
“La destrucción del dogma de la “inspiración
verbal”, con su énfasis en un libro infalible, por el proceso moderno de
investigación en ciencia natural e histórica, inevitablemente se llevó consigo
toda fe cristiana en la revelación”. (De su libro “The Mediator”, pág. 34).
“La doctrina ortodoxa de la “Inspiración
Verbal” ha sido destruida finalmente”. (“The
Mediator”, pág. 105).
“La imagen de nuestros padres originales (Adán y Eva) sólo es una manera
vivida de representar una idea abstracta”. (Pág. 144).
“La idea de Parthenogénesis
(se refiere a la doctrina de la engendración virginal
del Señor) es tratar de explicar el milagro de la encarnación... esta idea está
conectada con el error biológico del mundo antiguo...” (Pág. 325).
“Y qué diremos de la historia de la Pascua
y de la tumba vacía? ... la tumba vacía... no juega
parte alguna en el Nuevo Testamento como fundamento para fe en la resurrección
...Quien sea que asegure que el Nuevo Testamento nos da un relato consistente y
definido de la resurrección es o ignorante o inconsciente”. (“The
Mediator”, pág. 576).
Como se prueba, hermanos, Brunner
lo único que ha remozado es
al Viejo Modernismo Racionalista. Lo mismo ha hecho Barth,
como lo veremos.
REINHOLD NIEBUHR,
otro teólogo neo-ortodoxo de nota en los Estados Unidos, a los relatos bíblicos
originales, los llama mitos:
“La historia de la caída del hombre en
el jardín del Edén, es un mito primitivo que la teología moderna ha desaprobado
con satisfacción por temor a que la cultura moderna pudiera considerar la
creencia en ella, como una prueba del oscurantismo de la religión.
“La idea de la caída está sujeta al error de
considerar el mito primitivo del jardín, la manzana y la serpiente como
históricamente ciertas. Pero, aunque no se cometa este error, el pensamiento
cristiano todavía está tentado a considerar la caída como un suceso histórico.
La caída no es histórica, no tiene lugar en un hecho concreto humano, es la
presuposición de tales actos”. (Ver “El Predicador
Evangélico”, número de Octubre-Diciembre 1950, pág.
181).
Tal el caso con el mismo Barth, en la parte que discutimos, pues al referirse los
primeros capítulos del Génesis dice:
“Lo que puede hacerse constar es que allí hay algunos elementos míticos.
Pero lo que la BibIia ha hecho de ello no encuentra
paralelo en el mito. Si hay empeño en dar nombre al relato bíblico, o sea,
alinearlo en una categoría, habrá que colocarlo entre las leyendas”. (“Bosquejo de
Dogmática”, pág. 79).
Llamada
también teología dialéctica, o de la paradoja, o trascendental, o de crisis, o
de la Palabra; todas diversas facetas de una misma corriente de pensamiento que
tomando la dialéctica de Hegel y la paradoja de Kierkegaard, los condensó en teología llamada neoortodoxa, significando con ello una pretendida nueva
concepción de la ortodoxia o sana doctrina que no fuera sin embargo atada al
fundamentalismo, ni tampoco al modernismo de antiguo cuño que mutilaba
totalmente a las Escrituras. Ahora no se las mutila, se las
"reinterpreta", una vez que le han aplicado la crítica negativa que
la califica conteniendo mitos o leyendas o zaga. De modo que se le mutilan
textos, sin embargo se les mutila su valor histórico y doctrinal. El juego
dialéctico termina en una síntesis que en lugar de neoortodoxia
resulta realmente neoheterodoxia o neomodernismo. Tesis-antítesis-síntesis; paradoja del sí y
del no simultáneos para un mismo asunto; "modalismo" que no hace
clara distinción de personas en la Santa Trinidad; negación de la realidad
personal de Satanás y de los demonios; existencialismo; neouniversalismo
o salvación final de todos, etc., etc., están dentro del concepto de tal
teología, configurando una especie de neopanteísmo
idealista. Repase el lector lo que hemos examinado al tratar la variante
"dialéctico-existencial" (K. Barth, E. Brunner, R. Niebuhr, etc.).
La
hipótesis de inspiración "parcial" y/o "relativa" es la
suposición de que la Biblia, considerada como un todo, NO ES la Palabra
totalmente Inspirada de Dios, sino que ES palabra humana. No obstante, CONTIENE
palabra de Dios en distintas maneras: sea que la contenga solamente "en
algunas" partes (de allí lo de inspiración parcial), sea que la verdad de esa palabra de Dios esté contenida sólo "en
parte" (de allí lo de inspiración relativa).
Puesto
en otras palabras: en la Biblia existen textos que pueden ser tenidos como
inspirados, pero también existen otros que no lo son (inspiración parcial y no
total); y hay pasajes inspirados que contienen alguna verdad, pero no la dan en
forma total o absoluta sino relativamente o solamente en parte (inspiración
relativa).
Lógicamente, tal hipótesis exige que se someta
a la Biblia a un riguroso y minucioso examen crítico que permita establecer o
más bien "seleccionar" cuántos y cuáles sean sus textos
"inspirados" y cuántos no y, además, cuál sea la "proporción"
en que la verdad está contenida en las partes "seleccionadas". Y va
sin decir que allí están los "teólogos" y "críticos"
modernistas, repartiendo tarjetas de "eruditos" y abriendo consultas
esperando que les preguntemos cuáles son esas partes y cuándo podemos creer de
lo que esas partes dicen. Y va
también sin decir la mar de abusos o excesos o extremos a que llegan tales
togados; las mutilaciones de porciones, pasajes, páginas enteras y hasta libros
de la Biblia; las tergiversaciones y negaciones de la veracidad histórica, revelacional y doctrinal, de la Santa Palabra de Dios.