EL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD
Sus orígenes,
doctrinas principales y su incursión en Puerto Rico
René Pereira Morales
El Evangelio de la Prosperidad o como algunos lo
denominan la “Súper Fe” es el nombre que adquiere un movimiento que nace en
Europa en el siglo XIX y posteriormente toma auge en los Estados Unidos. Se
conoce por este nombre al conjunto de creencias que incluye la sanidad física y
la prosperidad material como aspectos posicionales[1]
en el creyente, adquiribles por medio de la confesión positiva. Mucho antes de
que el movimiento de la “Súper fe” se convirtiera en una doctrina influyente en
la iglesia cristiana, Phineas P. Quimby, conocido como el Padre del Nuevo Pensamiento,
popularizó la idea de que la enfermedad y el sufrimiento se originan en la
mente del individuo; en formas incorrectas de pensar. Por lo tanto, modificando
el pensamiento, Quimby enseñaba que uno podía crear
su propia realidad a través de las afirmaciones positivas (confesión). De estas
ideas y enseñanzas de Quimby se desarrolló la
metafísica y parte de las enseñanzas de la Nueva Era. Los esposos Charles y Myrtle Fillmore, basados en
estos principios, fundaron la filosofía Unity, y
posteriormente Mary Baker Eddy fundó la secta conocida como la Ciencia Cristiana.
¿Cómo llega ésto a introducirse
en el pensamiento cristiano? Un pastor evangélico llamado Essek
William Kenyon[2] comenzó a
leer los escritos del Nuevo Pensamiento de Quimby, el
libro Ciencia y Salud de la Sra. Eddy y las teorías
de los Fillmore. Fue Kenyon
quien se dio a la tarea de pretender unir estas creencias con el cristianismo.
Simplemente sustituyó los términos "confesión positiva" y
"visualización" por "fe" y el poder de "nuestra
confesión" respectivamente. Muchas de las frases comunes que utilizan hoy
en día los llamados "maestros de la fe" fueron originalmente
empleadas por Kenyon. Frases como "lo que yo
declaro eso recibo" y "yo soy un pequeño Dios aquí en la tierra"
fueron dichas por este hombre. Sin embargo no es hasta el 1934 que esta posición
cobra gran auge bajo el ministerio de Kenneth
Hagin en los Estados Unidos. Hagin
fue un lector y seguidor de las creencias de Kenyon.
Casi palabra por palabra Hagin repite cada enseñanza
de William Kenyon. Incluso enseñanzas tales como que
Jesús murió espiritualmente en la cruz, que fue al infierno a ser torturado por
el demonio y que tuvo que nacer de nuevo en el infierno y otras.
Basándose en Marcos 11:24 comenzó a enseñar que cualquier
cosa que deseáramos podíamos recibirla por medio de la petición a Dios.
Basándose también en 1ra de Juan 5:14-15, Hagin
comenzó a enseñar que sobre la base de las promesas de Dios podíamos declarar
el cumplimiento de una petición aún antes de experimentar los resultados. Por
lo tanto, afirmaba (y aún afirma) Kenneth Hagin, una persona postrada en cama, si tuviese suficiente
fe, podría confesar su sanidad aun antes de poderse levantar de su cama.
Kenneth Hagin, interpretando el texto de Gálatas 3:13-14, enseñaba
que la enfermedad física y la pobreza material eran el resultado de la
maldición de la ley. Como Cristo por medio de su sacrificio nos libró de la
maldición de la ley un creyente verdadero no puede estar enfermo no sufrir
pobreza material. Bajo esta posición Hagin incluyó
como aspecto posicional del creyente la prosperidad
económica.
El ministerio de Kenneth Hagin cobró mucho auge en la nación norteamericana de tal manera
que surgió una explosión de maestros de la fe entre los que se levantaron Kathryn Kuhlman, Benny Hinn, Oral Roberts, Kenneth y Gloria Copeland y más recientemente Robert
Tilton quien ha sido considerado el predicador de la
prosperidad más influyente en la década de los 90. Todas estas personas cuentan
con emisoras radiales, canales de televisión y hasta transmisiones por satélite
que les permiten esparcir sus enseñanzas e influenciar en muchas personas.
En Puerto Rico, además de la influencia del pensamiento
carismático y su énfasis en la sanidad física; para la década de los 70 se
inicia en Santurce el ministerio Fe es la Victoria, bajo el liderato de Dan
Rodríguez, un discípulo de Kenneth Hagin. Posteriormente Dan Rodríguez, según información que
hemos recibido, se retractó de sus enseñanzas públicamente. Como resultado de
ello, muchos de sus seguidores le abandonaron. Actualmente tenemos entendido que
Dan Rodríguez está alertando a los creyentes sobre los peligros de estas
enseñanzas. Sin embargo la influencia de Dan Rodríguez es de suma importancia
ya que impulsa en el Área Metropolitana del país sus enseñanzas las cuales
impactan a un pastor pentecostal llamado Rodolfo Font
y lo lleva a abandonar su concilio para levantar el ministerio Fuente de Agua
Viva. El mismo cuenta con una iglesia gigantesca en Carolina y varias
congregaciones en distintas partes de la isla.
Las enseñanzas del Evangelio de la Prosperidad han dejado
a su paso una estela de amargura, y funestas consecuencias. Siguiendo la
creencia de que primero el creyente debe actuar en fe para luego ver los
resultados, algunas personas han dejado de utilizar medicamentos recetados por
sus médicos y otros han rehusado someterse a necesarios tratamientos. El
resultado ha sido que muchas personas han perdido la vida a consecuencia de
esta práctica. Hay un caso muy conocido que se llevo a la pantalla en una
mini-serie televisiva. Fue el caso de los Parker,
quienes siguiendo las enseñanzas de su congregación, le dejaron de administrar
a su hijito diabético la dosis requerida de insulina. Como resultado de ello,
el niño Parker murió lentamente en su casa, a pesar
de que se les había asegurado que este acto de fe haría posible el milagro de
sanidad en el niño. Luego de su muerte en casa, los Parker
llevaron al niño fallecido a la iglesia para que fuera allí resucitado. Eso no
ocurrió y el matrimonio Parker fue acusado y convicto
por homicidio.
El problema mayor del Evangelio de la Prosperidad no es
su creencia en el poder de Dios para sanar, lo cual es una enseñanza bíblica.
Sino la creencia en que ese poder es activado y movido por las declaraciones
verbales del creyente. Que hay unos principios universales que infaliblemente
se activan a favor del redimido cuando este aprende a utilizar las "leyes
de la confesión". Sin embargo, la experiencia de muchos es que estas
"leyes" no le funcionan a la mayoría de la gente que las emplea.
Cuando no ocurre la tan esperada sanidad o prosperidad económica, muchos caen
en un estado de gran frustración. Se les hecha la culpa de que su fe no ha sido
suficiente o que algún pecado se está interponiendo a la sanidad o el milagro
esperado. A la postre estas personas terminan descarriados, heridos o rebeldes
contra Dios. Y en el peor de los casos, pierden la vida.
El Evangelio de la Prosperidad se caracteriza por el uso
de ciertos textos bíblicos para sustentar sus creencias. Estos textos bíblicos
según veremos se interpretan sin tomar en cuenta las reglas la hermenéutica e
ignorando otras evidencias bíblicas que contradicen dichas interpretaciones.
Esta práctica es común en los círculos de corte carismático donde el estudio profundo
de las Escrituras y el análisis crítico se ve como algo carnal, poco espiritual
y que "apaga" al Espíritu Santo porque “la letra mata pero el
Espíritu vivifica”. Analicemos ahora más de cerca dichas enseñanzas.
·
Nuestras enfermedades y dolencias físicas
fueron sanadas por completo en la cruz del Calvario. Por tanto, siendo un
aspecto de posición del cristiano, no hay lugar ni razón para que un redimido
esté enfermo (Isaías 53:4.)
·
La intención de Dios es que todo cristiano
esté sano y sea próspero económicamente (3ra de Juan verso 2.)
·
Dios oye y concede todas nuestras peticiones.
Si declaramos o confesamos algo, ya tenemos lo que hemos pedido aún sin haber
visto resultados (1 Juan 5:14-16, Mateo 21:21.)
·
Toda sanidad o prosperidad que surge como
resultado de la confesión de fe de una persona depende del sostenimiento
continuo de esa confesión. Si un creyente se "debilita" en la fe
puede perder la prosperidad o la sanidad que como resultado de su fe haya
recibido (Romanos 4:18-25).
·
El Cristiano ha sido liberado de la maldición
de la ley la cual incluía la pobreza y la enfermedad. Por lo tanto tiene que
tener prosperidad como los justos del Antiguo Testamento (Gálatas 3:13-14).
En los cinco puntos arriba mencionados tenemos las
posiciones básicas del Evangelio de la Prosperidad según las enseñanzas de los
predicadores de la "Súper Fe". A primera vista podemos notar que
estas doctrinas no toman en cuenta la soberanía de Dios en ningún aspecto. Para
la Súper Fe es imposible que Dios pueda concebir en sus planes el que un
creyente sufra una enfermedad o padezca necesidad económica y mucho menos que
ambas cosas obren para bien. Pasemos ahora a examinar punto por punto y a
confrontar estas posiciones con lo que la Escritura nos enseña.
La profecía mesiánica que hallamos en Isaías 53 es la
base fundamental del Evangelio de la Prosperidad para sostener su teoría de la
sanidad como aspecto posicional. Un examen más detallado
de estos versos sin embargo nos muestran que no es esa la interpretación
correcta de dichos versículos. Debemos tomar en cuenta que Isaías está
describiendo el ministerio de Cristo en la tierra dando detalles de su
nacimiento, sus señales y su expiación en la cruz. El verso 4 de Isaías 53
habla específicamente de los milagros que realizó Jesús en la tierra. Mateo
8:17 nos confirma esto cuando declara que Jesús sanó a muchos y allí se cumplió
la profecía de Isaías. El verso 5 sin embargo sí nos habla de la muerte de
Cristo afirmando que allí fue herido por nuestras rebeliones y molido por
nuestros pecados y por su llaga, por su herida, fuimos sanados. Utiliza la
palabra sanados en referencia a nuestras rebeliones y nuestros pecados de los
cuales hemos sido librados por medio de su carne. Más adelante en el verso seis
se nos reafirma el hecho de que Dios cargó en El (Cristo) el pecado de todos
nosotros. Notemos como en estos versos el Evangelio de la Prosperidad enfatiza
la sanidad física y no vemos en ningún lado la prosperidad material como
posición del creyente.
En el segundo punto se utiliza la salutación del apóstol
Juan a Gayo como base para sostener la prosperidad
económica como aspecto posicional del creyente. Se
interpreta el verso,2 el deseo sincero de un amigo a otro como la voluntad de
Dios para todos los cristianos. Esto es el colmo del ridículo. Se pretende
utilizar una salutación de una epístola que claramente está dirigida a una
persona en particular como la voluntad divina para todos los creyentes. Por
otro lado si Dios desea que todos los cristianos sean saludables y prósperos y
esto a la misma vez depende de la confesión de los mismos cristianos entonces
ya no es un aspecto posicional sino que se obtiene
por las obras.
En el tercer punto los maestros de la Súper Fe se basan
en 1 Juan 5:15 para sostener el asunto de la confesión positiva. El argumento
es como sigue; "Si Dios nos oye en cualquiera cosa que pidamos, tenemos
las peticiones que le hayamos hecho". Una vez más aquí se ha ignorado por
completo el contexto de estos versos. Cuando los de la Súper Fe mencionan este
verso, obvian la parte más esencial del mismo. El verso 14 nos dice; "que
si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye". Notemos el
lugar de la coma. Aquí claramente se enfatiza no los caprichos independientes
de la persona, sino la voluntad de Dios. Obviamente, si pedimos conforme a su
voluntad, tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Jesús mismo oró rogando
al Padre que pasara de sí la copa amarga de la cruz. No obstante se sometió a
la voluntad del Padre. Pablo rogó tres veces para que le fuera quitado el
aguijón de su carne y Cristo le reveló que no se lo iba a quitar y que se iba a
glorificar en el mismo.
El texto de Romanos que se utiliza como base escritural para la afirmación del cuarto punto en ningún
momento afirma que Abraham recibió la promesa de que tendría descendencia
porque no dudó y mucho menos porque se mantuvo confesando la promesa de Dios.
De hecho vemos que Abraham recurrió obró por su cuenta cuando se allegó a la
esclava en busca de descendencia. El propósito del apóstol en mencionar a Abraham
es para probar que el mismo fue justificado por la fe antes de que la ley fuera
promulgada. Por consiguiente estos versículos de ninguna manera sirven como
base para sostener la posición de que el cristiano puede perder su posición en
Cristo si se debilita en la fe.
Finalmente la interpretación del punto número cinco es
realmente una muestra del descuido total en la interpretación de la Biblia y un
ejemplo de la ignorancia crasa de las Escrituras. Pablo en estos versos está refutando las
enseñanzas de algunos cristianos judaizantes los cuales pretendían añadir a la
fe en Cristo la observancia de la ley y la tradición religiosa israelita.
Cuando el apóstol habla aquí de la maldición de la ley en ningún momento se
refiere a la enfermedad ni a la pobreza sino a la condenación que produce la
desobediencia a la ley. Esto es señalado claramente en toda la epístola a los
Gálatas y el mismo contexto de Deuteronomio 27:26 al cual Pablo hace
referencia. En adición a esto, el ser librados de la maldición de la ley no
trae como resultado el que recibamos los beneficios de guardar la ley (como
afirman los del Evangelio de la Prosperidad), sino la bendición de Abraham que
son los beneficios de la justificación por la fe. En ningún momento el apóstol
alude aquí a la enfermedad y la prosperidad.
Las enseñanzas del Evangelio de la Prosperidad promueven
en las personas el anhelo desmedido hacia las cosas materiales de este mundo.
Desvía la atención hacia lo mundano y temporero de tal manera que la victoria y
efectividad de un creyente se juzga sobre la base de su salud física y su
estatus económico. Declaramos que esta doctrina es totalmente herética,
peligrosa y no respaldada por la Escritura. Quienes la promueven ambicionan
riquezas y salud física para una vida próspera aquí en la tierra.
El Evangelio de la Prosperidad ignora los siguientes
textos de la Biblia que contradicen su posición al respecto.
·
Santiago 1:9-10 “El hermano
que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en
su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba”. (En ningún momento
exhorta al pobre a confesar prosperidad ni al rico a gloriarse en sus riquezas)
·
1 Timoteo 6:6 “Pero gran
ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a
este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que teniendo sustento y abrigo
estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en
tentación y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en
destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero,
el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de
muchos dolores”. (Lejos de estimular la búsqueda de la prosperidad, el apóstol
nos exhorta a estar conformes con lo que tenemos y no ser codiciosos.)
·
Gálatas 4:13 “A causa de
una enfermedad en el cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me
despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien
me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús”. (El apóstol Pablo
estuvo enfermo y su enfermedad sirvió para que los gálatas
oyeran el mensaje del evangelio. La enfermedad, lejos de ser un estorbo y una
maldición fue una bendición).
·
2 Corintios 12:7-10 “Y
para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue
dado un aguijón en mi carne... lo cual tres veces he rogado al Señor que lo
quite de mí. Y me ha dicho bástate mi gracia... de buena gana de gloriaré más
bien en mis debilidades para que repose sobre mí el poder de Cristo... me gozo
en las debilidades, en afrentas, en necesidades..." (Los teólogos
concuerdan en que seguramente el aguijón de Pablo era alguna enfermedad de
aspecto desagradable. Oró tres veces para que Cristo le quitara el aguijón y no
le fue concedida su petición porque el propósito para con ese aguijón era
enseñar a Pablo a gozarse en medio de la debilidad).
·
1 Timoteo 5:23 “Ya no bebas
agua, sino una de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes
enfermedades.<-">" (Si la doctrina de la Súper Fe es una
enseñanza apostólica, ¿por qué se da aquí una solución medicinal a la
enfermedad de Timoteo en lugar de declararse sano? Este verso echa al suelo la
negación de los maestros del Evangelio de la Prosperidad a recurrir a la
medicina.)
·
Filipenses 4:11 “...pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado,
así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como
para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Pablo
también veía sus momentos de pobreza y necesidad como parte del proceso de Dios
para su crecimiento espiritual, no como una maldición).
Todos los versos arriba mencionados echan al suelo los
argumentos del Evangelio de la Prosperidad. La Biblia nos habla del poder
sanador de Dios y nos dice que también puede prosperar materialmente a una
persona. Pero no hay base alguna para concluir que ambas cosas le corresponden
a todos los cristianos como resultado de su salvación. Por encima de todo está
la voluntad soberana de Dios. 1 de Samuel 2:6-7 nos dice: “Jehová mata, y él da
la vida; Él hace descender al Seol y hace subir.
Jehová empobrece, y él enriquece; abate y enaltece”
[1] Entendemos por “aspecto posicional
del creyente” todo aquello que recibe una persona como resultado de una conversión
genuina. La Biblia nos habla de la adopción, la vida eterna, la justicia de
Cristo, etc. El evangelio de la prosperidad añade a la lista la sanidad física
y la prosperidad económica.
[2] E. W. Kenyon nació
el 24 de abril de 1867. Comenzó su ministerio en la Iglesia Metodista. Por la
gran controversia que creó, renunció a la misma en 1923. Empezó en 1931 un
programa radial llamado "La iglesia
de Kenyon en el Aire". Las doctrinas de Kenyon han sido claramente
identificadas como heréticas y cultistas por los
estudiosos. Su énfasis en puramente
metafísico y nuevaerista.