Argumentos que generalmente
utilizan los pro-homosexuales para defender sus posiciones
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Cuando los cristianos exponemos nuestros argumentos en contra de la conducta homosexual, escucharemos una serie de cuestionamientos y planteamientos de parte de quienes favorecen esta posición. Es importante conocer estos argumentos y estar preparados para responder a los mismos de manera clara y precisa.
A: Nadie tiene el derecho a inmiscuirse en lo que personas adultas deciden hacer en su intimidad. La ley de Sodomía debe ser derogada ya que viola los derechos de intimidad de las personas.
R: El artículo 103 o Ley de Sodomía no fue establecido para violar los derechos de intimidad de ninguna persona. De hecho, desde que la ley fue establecida, ninguna persona en Puerto Rico ha sido arrestada ni procesada judicialmente bajo este delito. Esta ley lo que establece es un principio o parámetro bajo la cual la sociedad de forma mayoritaria concibe lo que es una relación matrimonial o de pareja. Los grupos homosexuales y lésbicos quieren que esta ley se derogue, no porque es una amenaza para su intimidad, sino porque desean cambiar los valores de la familia tradicional.
A: ¿Por qué rechazar el amor que pueden sentir dos personas del mismo sexo? El amor es una virtud positiva no importa si es entre parejas heterosexuales u homosexuales. Amor es amor, no importa de quien venga ni quiénes lo practiquen.
R: El “issue” aquí no es el amor que alegadamente sienten dos personas del mismo sexo entre sí, sino el que pretendan que su relación sea reconocida como válida y aceptable por la sociedad. Por otro lado, una relación adúltera puede estar basada en mucho “amor” pero eso no la justifica, también podríamos decir lo mismo de una relación incestuosa. No creemos que una sociedad entera deba cambiar sus valores y principios porque haya un grupo de personas que pretendan vivir de cierta manera. Además, creemos firmemente que por encima de los gustos y deseos de los individuos, existen unas leyes establecidas por Dios, que claramente delinean lo que es bueno y lo que es malo.
A: No es justo que un grupo de personas quiera imponer sus criterios religiosos y sus valores morales al resto de la población que piensa de manera distinta. Cada persona debe tener la libertad de decidir cómo dirige su vida.
R: Lo interesante de esto es que precisamente eso mismo es lo que pretenden hacer los grupos pro-homosexuales; imponer al resto de la población sus criterios y valores. Los homosexuales tienen la libertad de hacer con sus vidas lo que les plazca. Lo que no podemos aceptar es que pretendan cambiar los estándares morales del resto de la población, que no piensa como ellos, y que sus prácticas inmorales sean legitimadas.
A: Los religiosos son personas intolerantes porque condenan a seres humanos por su preferencia sexual. Hacer esto demuestra falta de amor hacia el prójimo.
R: Cuando la iglesia señala el pecado y le llama por su nombre, hace precisamente lo que la Palabra de Dios enseña que debe hacer: condenar el pecado. El homosexualismo es una conducta inmoral y ofensiva a los principios de Dios. El cristiano no puede permanecer indiferente ante los males que afectan la moral social. Por eso es que, aunque tiene que amar al pecador, no puede ser tolerante con el pecado. Además, nuestra preocupación va mucho más allá: nos preocupa lo que va a pasar con nuestros hijos y nietos cuando tengan que ser educados por maestros y dirigidos por líderes recreativos homosexuales o lésbicos. Sabemos que ellos serán el blanco de estas personas.
A: Cuando la iglesia se expresa o se involucra en la discusión de todos estos “issues” que tienen que ver con la aprobación de leyes, está inmiscuyéndose en asuntos que no le corresponden porque tiene que haber una separación entre la iglesia y el estado.
R: La iglesia está compuesta por ciudadanos que pagan impuestos, tienen que obedecer las leyes de su país y votan en las elecciones. La Biblia no enseña que el cristiano tiene que desligarse de los asuntos que afectan a su país, en especial aquellos asuntos que tienen que ver con la moral y los principios de Dios. El principio de la separación entre la iglesia y el estado lo que sostiene es que el estado no puede establecer una religión, y tampoco la iglesia está llamada a tomar el poder civil. No quiere decir que la iglesia debe permanecer inmutable ante asuntos que pueden afectar la calidad de vida de la sociedad. Todo lo contrario, los cristianos estamos llamados a ser luz y sal donde hay tinieblas.
A: Vivimos bajo un sistema democrático que debe respetar y proteger los derechos civiles de las minorías. Por lo tanto, no se puede discriminar en contra de los que tienen una orientación sexual distinta a la del resto de la población.
R: Nosotros no queremos violar los derechos civiles de los homosexuales. Como individuos, sus derechos, al igual que los de cualquier persona, están garantizados por la Constitución y por las leyes de nuestro país. Lo que pretenden los homosexuales es que los traten como un grupo minoritario, como lo son las minorías étnicas, simplemente por el estilo de vida que han decidido llevar. Bajo este punto de vista, los que practican el bestialismo, los pedófilos, e incluso los adictos a droga también serían un grupo minoritario. La raza y el origen étnico son características con las cuales una persona nace y no decide sobre ello. El homosexualismo es un patrón de conducta sexual que el individuo en algún momento decide practicar. Eso no lo convierte en un grupo minoritario.
A: Hay estudios que demuestran que la conducta homosexual no es aprendida ni necesariamente se origina por el medioambiente, sino que proviene de aspectos genéticos y biológicos sobre los cuales el individuo no tiene ningún control. Por ende no se puede criminalizar la conducta homosexual ni lésbica.
R: La verdad es que estos estudios han sido refutados y cuestionados seriamente por la comunidad científica. El estudio que mayormente citan los homosexuales es el de Simon LeVay en 1991, quien publicó en un artículo en la revista Science. Supuestamente LeVay encontró que las células cerebrales del hipotálamo en los homosexuales son dos veces más grandes que las células cerebrales halladas en los heterosexuales. Sin embargo, otros estudios, como el de Swaab y Hofman, publicados en la revista Brain Research en 1990, demostraron diferencias similares tanto en volumen como en número de células en distintos cerebros de heterosexuales. Lo que ha sucedido es que los medios, muchos comprometidos con la agenda homosexual, le dieron promoción al estudio de LeVay, y no a los otros estudios que muestran otros resultados. Otro estudio, como el de Michael Bailey y Richard C. Pillard, hecho con gemelos idénticos, demostró que no existe una correspondencia genética entre uno de los gemelos con conducta homosexual y uno con conducta heterosexual. Si la causa fuera de origen genético, ambos gemelos debiesen ser homosexuales ya que comparten los mismos genes.
A: Si la homosexualidad y sus variantes se practica abiertamente en nuestra sociedad, ¿por qué tapar el cielo con la mano? No es mejor reconocer este hecho y garantizarle a las personas que quieran practicarlo ciertos derechos para que sean felices.
R: Hay muchas cosas que se practican abiertamente en nuestra sociedad y eso no lo convierte en algo bueno. Nosotros no negamos el hecho de que la homosexualidad es una realidad, porque ciertamente lo es. Lo que no aceptamos es que, por el simple hecho de que haya personas que lo practiquen, debemos darle estatus legal y cambiar los valores morales de nuestra sociedad. De nuevo, lo mismo podrían reclamar otras personas que desearían legitimar sus actividades particulares, como los que practican el incesto o la pedofilia.
A: En el DSM IV, que es el manual que utilizan sicólogos y siquiatras para catalogar los trastornos mentales, la conducta homosexual no aparece por ninguna parte como una desviación sexual o parafilia. De manera que la misma ciencia acepta el homosexualismo como una conducta alternativa normal.
R: Es cierto que el DSM IV no incluye el homosexualismo entre los trastornos psicosexuales. Sin embargo aparecía en la versión anterior, el DSM-III, como una desviación. Para mediados de los 70 la APA (American Psiquiatric Asociation) removió el homosexualismo de la lista de trastornos psicosexuales. Sin embargo, la razón para ello no estuvo basada ningún estudio científico, sino en la presión que ejercieron los grupos pro-homosexuales dentro y fuera de la APA. Fue más bien una decisión política, y no científica. La prueba es que la APA no es consistente en este punto, pues a la misma vez incluyeron nuevas formas de parafilia, como lo es el froteurismo (hábito de aprovecharse de la proximidad física que brinda el viajar en vehículos públicos o aglomeraciones de personas), (Dunker, 2003)